¡ADN de Animadores! ¡ADN de acompañantes!

18 mayo, 2012
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Cinco panes y dos peces

Cada día Arquidiocesano llena mi vida de enormes alegrías porque vienen a mí recuerdos de personas extraordinarias con las que he compartido este camino pastoral, me recuerda que he crecido como mujer, amiga, profesional, madre y cristiana.  Pero no se vale quedarse solo con los recuerdos hay que reflexionarporque estamos llamados a caminar con EXCELENCIA eligiendo la ruta de la SANTIDAD.

Uno de esos amigos extraordinarios me preguntó ¿Cómo es tu vida de “alterada”? ¿Cómo crees que alteras la vida de otros? Y tengo que confesar que responder ese par de preguntas me ha llevado más tiempo de lo que habría imaginado pero al final quiero compartirles dos reflexiones respecto a mí llegada a PJ y que me hace mantenerme acompañando a la juventud.

Dejándome alterar

Mi vida pastoral inició en la PJH (Pastoral Juvenil de Hatillo) en la parroquia Sagrado Corazón de Jesús, un grupo que hoy conocemos  como Juan Pablo II.  La razón por la que ingresé a ese grupo juvenil, muy honestamente fue porque había un muchacho bastante “lindo” del cual yo quería ser novia.  Y adivinen ¿qué sucedió? ¡Pues nada! nunca fuimos novios, se los cuento porque estoy segura que muchos chicos se acercan a nuestros grupos por razones distintas a encontrarse con Dios, que muchos llegan en busca de amigos, de parejas e incluso familias, para sanar o para sonreír, entonces lo realmente importante es cómo alterar su vida.

Creo que yo misma no imaginé que 20 años después seguiría aquí, eso me llevo a recordar que  un ANIMADOR me mostró un camino que conduce a la felicidad, que vió en mí una oportunidad para hacer realidad su tarea de “dar vida”.  Un animador que se formó para guiar a un grupo hacia una vida de fe, un grupo del que salieron personas nuevas que se encontraron de frente con el evangelio y decidieron formar familias cristianas, quienes aprendieron a controlar su carácter y salir adelante en medio de los “barrios del sur”, quienes decidieron seguir creciendo siendo catequistas, lectores, ministros de la eucaristía, en fin personas que  alimentan su vida con la oración y vivencia de la eucaristía; lo sé porque cuando tengo el chance de asistir a mi parroquia los encuentro allí viviendo la fe.

¿Cómo alterar el mundo?

«Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es eso para tantos?» Jn 6,9. 

Me gusta usar una frase personalizada que tiene relación con este texto del evangelio. Creo que todos alguna vez hemos escuchado e incluso utilizado en nuestro trabajo pastoral el texto de la multiplicación de los panes; con esos cincos panes y dos peces comieron 5.000 personas y hasta sobró.  Se imaginan el rosto de ese muchacho que tenía  los panes y los peces? fijo pensó: -¡quépena estos están buscando comida y yo salgo con tan poco! ¿De qué les va a servir?, pero es allí donde está la respuesta ¿cómo se altera el mundo? CON TODO, el joven solo tenía eso pero se atrevió a ofrecerlo y Jesús se encargó del resto.

Alterar el mundo es DARLO TODO. Alterar el mundo es creer en la juventud, esa juventud que capaz de atreverse a ofrecer lo que tiene sea poco o se mucho. La juventud que se levanta cada mañana deseando un mundo mejor y que no solo desea sino que hace algo por transformarlo.  La juventud que puede caer, que puede equivocarse, pero que se levanta y corrige sus errores.

Fui una animadora de PJ porque hubo un ANIMADOR que me enseñó a llegar a otros con alegría, amando y dando lo mejor.  Ahora soy una acompañante de la juventud porque mi mundo ha sido alterado, porque en el camino hay ejemplos como el Beato Juan Pablo II que con su sonrisa, su carisma, su energía y su firmeza acercó a la juventud a una verdadera vida de fe a una vida de iglesia.

Sigo en este camino porque incluso lo comparto con la persona más importante de mi vida, mi hijo quien hace poco ingreso a un grupo de pastoral juvenil. Está en nuestro ADN, alterar el mundo es posible si damos todo lo que somos con alegría y amor.

Abrazos,

Keka

“En manos de Keka cinco panes y dos peces son un sándwich, pero puestas en manos de Jesús son un milagro”.

 


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