De la esperanza al Mesías
Estamos a menos de dos semanas de celebrar navidad. Ya hemos recorrido más de la mitad delcamino del adviento como preparación para la navidad. Esperamos con muchas más ansias la venida del Hijo de Dios.
La liturgia nos hablaba de que la esperanza de la venida de Cristo es acompañada por la profecíade la voz que grita en el desierto. Luego ya no solo nos muestra que es una profecía sino es unhecho que se representa con Juan el Bautista, el Precursor. Por lo que nos habla de estar mucho más alertas, lo que tanto hemos esperado esta cerca.
Este tiempo está marcado por muchas virtudes pero sobre todo por el amor y la esperanza. El amor de un Padre que manda a su hijo a ser en hombre como símbolo de humildad yde fraternidad con la humanidad. El padre nos entrega a su hijo. Y a la misma vez el nacimiento marca el final de lo tan esperado, la venida del Mesías. Esa esperanza que sobrevivió al paso del tiempo y a las opiniones del mundo. Lo que tanto hemos esperado esta pronto a cumplirse, Jesús,verdadero Dios y verdadero hombre va a nacer.
A la misma vez se me viene a la mente el final del Año 2011. Podemos pensar en logros, sucesos,metas, actividades dejadas atrás entre otros. Esta época nos ponemos a pensar mucho en el pasado para el generar mejor futuro. Si bien es cierto nuestras actividades pastorales toman un receso, en nuestra mente sin lugar a duda se vienen pensamientos de lo que haremos el próximo año. Pregunta difícil.
Nuestros antepasados esperaron y planearon tanto la venida del Mesías, que cuando Jesúsles hablo no lo vieron. Este año planeamos muchas cosas pero en cuántas de estas ponemos y tomamos en cuenta a Dios. Especialistas hablan de que las metas no cumplidas nos deprimen.Pues tengo la esperanza de que todo aquello que Dios quiera se cumplirá. La esperanza radica en comprender que Dios en su infinito amor todo, ABSOLUTAMENTE TODO lo puede.
Este tiempo entrena nuestra esperanza. Poner todo en manos de Dios, y no es costumbre que las lecturas nos señalen tanto a Juan el Bautista quien tiene un mensaje muy directo, Cristo viene después de mí, y yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia. Juan el Bautista nos recuerda que siempre debemos señalar y ver a Cristo quien es el Centro de Todo. Así que en este tiempo los invito a desarrollar o reencontrar la esperanza en Dios. Confiémosle nuestros proyectos del próximo año, nuestros problemas y nuestro corazón.
“Si Dios puede convertir el vino y el Pan en su Cuerpo y en su Sangre, podrá convertir mis errores, mis éxitos, mis cualidades y mis defectos en grandes cosas para la construcción de su reino” (Padre Manuel Rojas).
Manuel Muñoz Roldán
Escucha Joven
Pastoral Juvenil Llorente de Tibás

Todos los miércoles a las 4:00 p.m. por 93.1 f.m.